Una cervecita para aprender

By 12 diciembre, 2012Blog

Creo que fue Steve Jobs quien dijo que “Cambiaría toda la tecnología del mundo por una tarde con Sócrates”. La verdad es que no es una mala elección, pero atendiendo a que Sócrates, Aristóteles o Platón deben estar criando malvas, yo quizá cambiaría mi elección.

Así que me pregunté, ¿con quién pasarías tú una tarde? Eso conlleva dejar de producir para escuchar y aprender… pues aunque no te lo creas, lo tengo bastante claro. Buscaría a alguien con quien poder hablar delante de una buena cervecita y que sus argumentaciones me sirvieran para mejorar y aprender.Sí, sé que hay muchísimos expertos en mi sector y si tuviera que elegir a uno sería Ken Robinson… pero como que mi inglés está decayendo por momentos, muy a mi pesar, o me llevo a Punset o como que no…

Al descartar esta primera opción, creo que me inclinaría por una sesión vespertina entre cervezas y cacahuetes con dos personajes que nada tienen que ver con e-learning.

¿Por qué? Pues sencillo, creo que necesito aprender de alguien capaz de desarrollar la creatividad en cada uno de los instantes de su vida y de alguien que sea capaz de reflexionar sobre el esfuerzo, la motivación, la superación.

Para mi, la creatividad debe ser el eje fundamental de un buen diseño pedagógico en mis cursos e-learning. Busco romper lo establecido atendiendo a los objetivos de eficacia y eficiencia, sin olvidar que lo que buscamos es que el usuario aprenda. Y es complicado. Muy complicado. Existen unos acuerdos tácitos sobre la creación de contenidos pedagógicos que son difíciles de traspasar.

Otro punto clave en mi trabajo es la motivación y el esfuerzo. El hecho de ser freelance, de estar en un sector donde el target son grandes empresas, el hecho de trabajar en casa, el hecho de no tener grandes conocimientos sobre la gestión de una empresa, el hecho de tener que luchar con tremendos competidores con grandes infraestructuras, el hecho de buscar cada día una motivación en solitario, el hecho de responder a los clientes con buenos productos y de manera personal…

Así que he decidido que mi tarde la voy a pasar con dos señores sobradamente conocidos. Dos señores que piensan, se esfuerzan, crean… dos señores que buscan los límites sin sobrepasarlos…

Mañana por la tarde les pago la cerveza a una tal Risto y un tal Josef, pero con la condición que ellos hablen y yo escuche.

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