Sobre el criterio en e-learning

By 19 febrero, 2013Blog

Ya hace un tiempo que estoy pensando sobre la importancia de evolucionar en los productos formativos que diseñamos en Designtraining. La tecnología y la experiencia, la propia y la del cliente, hace que la exigencia en la efectividad, la creatividad y la utilización de recursos sea una de las claves. Pero no es la única…No podemos omitir que el conocimiento del cliente, un cliente que cada día sabe más, a veces provoca un cierto trastorno en la disposición del producto. Cada día es más complicado poder ofrecer un producto diferente, pedagógicamente atractivo, eficiente y que guste en todo su conjunto. Hace unos días, twiteando con Jorge, me planteó una pregunta: “El que compra, seguro que está contento, ahora habría que ver a los que estudian! ¿No crees!? ¿No crees que muchas veces, el que impone el criterio es el que compra pero no esta demostrado que el criterio sea el correcto?” Como suele suceder con él, no le falta razón…

Está claro, que quien vende, en este caso yo, puede aportar, pero al final, quien decide la modalidad, el estilo y la forma de aprendizaje es “quien compra”… y como decimos por aquí, “quien paga, manda”… aunque no siempre sea lo más idóneo.

Una parte de mi trabajo como experto en el desarrollo de e-learning (experto por experiencia) consiste en aportar soluciones creativas para el aprendizaje online. Estas soluciones provienen de leer, investigar, observar, fracasar en proyectos y debatir con otros profesionales del sector. Pero a menudo, estas soluciones no son aceptadas, y te quedas con la sensación de que básicamente, lo que algunos quieren es cumplir el expediente, sin pensar en quién aprende… Muchas veces todo se queda en el hecho de utilizar un nuevo recurso tecnológico o un nuevo ejercicio interactivo y no vamos más allá.

Como ya me adelantó Jorge y como recoge Josep M. Duart a uno de sus artículos, el futuro del e-learning corporativo debe ir dirigido y enfocado hacia el ROI, es decir, tenemos que medir el retorno de la rentabilidad de la formación… pero eso no sólo lo tiene que hacer el cliente de manera interna… debemos ser capaces de que el cliente lo transmita al proveedor y que el alumno también sea capaz de transmitirlo.Ya sé que hablar de beneficios en la formación es complicado, pero todos debemos entender que el aprendizaje en sí mismo, ya lo es de beneficioso y rentable (insisto en que lea atentamente el artículo del profesor Josep M. Duart).

A partir de aquí, el planteamiento de un nuevo concepto de aprendizaje online deriva en la posibilidad de tratar los contenidos de los expertos de una manera diferente, huyendo del típico pasa-página … es una obligación hacer pensar al alumno, porque es pensando que aprendemos… y hasta que esto no esté claro, no avanzaremos… Ya no hablo de la posibilidad de incorporar un elemento de medición de la rentabilidad del aprendizaje que pueda llegar al proveedor… supongo que pedir esto, quizás sería demasiado…

Continuaremos pensando cuál es la mejor manera de seguir avanzando…

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