El pescador en las redes sociales

By 30 abril, 2013Blog

No seré yo quien niegue las ventajas tan abrumadoras de las redes sociales, pero quizá sí que sea yo el que se haga algunas preguntas, sin ánimo de desprestigiarlas, que me estoy planteando desde hace meses.

Soy un usuario muy activo en ellas, diría incluso que manejo con cierta soltura tanto twitter como linkedin (no hablo de Facebook, pues es algo personal) y he tenido la suerte de conocer de un modo bastante profundo, por razones profesionales, una de las redes sociales corporativas más importante y exitosas a nivel global, Zyncro.

Fue a partir de ese momento donde empezaron a surgir algunas preguntas relacionadas con mi actividad profesional (no olvides que me dedico al aprendizaje online).

¿Por qué las redes sociales? Entiendo que la tecnología avanza y que era y es un paso más hacia el futuro, hacia nuevas formas de relacionarse que permiten aproximarte a aquello que quieres conocer y que permiten compartir tus ideas o pensamientos. En cuanto a eso de la red, si es porque hace referencia a la red de redes (Internet), pues vale, pero si es porque “facilita hacer una red de contactos que te permitirán interactuar con ellos y te facilitará el contacto con ellos”… ahí tengo mis dudas.  Y es que no todo el mundo está dispuesto a compartir… y sino, os paso un informe sobre mis más de 500 contactos en linkedin y cuántos me han hecho caso alguna vez… creo que un 1%.

Lo de social me tiene, en cierta medida, preocupado. Para mi las relaciones sociales no pueden suscribirse a un mero contacto desde un dispositivo conectado a Internet con una persona que no conoces.

Además, me hago otra pregunta… entre tanta red, ¿alguién sabe quién es el pescador? ¿Y qué pesca?

Entiendo que si te tomas el uso de las redes sociales como un divertimento que te permite compartir ciertas actividades con aquellos que tú has querido que formen parte de ella, ahí no hay pescador… simplemente, como dice mi buen amigo Franc Carreras, te conviertes en uno de aquellos lecheros que reparten la leche a sus amigos (¡bendita imagen, me encanta!). Pero si deja de ser un divertimento y no haces un uso correcto, ¿quién pesca? Compartir tu vida por las redes puede ser un problema, pues el pescador puede pasar a ser ladrón…

De ahí que mis divagaciones se centren en las redes sociales corporativas. Ahí sí que les veo sentido, pero me falta algo. Entiendo que una organización quiera que sus trabajadores compartan su conocimiento en una red privada, pero  ¿qué tipo de conocimiento? ¿Todo es susceptible de ser compartido? ¿Es una herramienta ideal para aprender? ¿Es un nuevo concepto de e-learning?

Las ventajas son muchas, pero no estoy muy convencido de que el conocimiento interno de una organización por el hecho de compartirlo en un espacio común se convierte en aprendizaje. Está claro que estas herramientas nos facilitan nuestra labor profesional, que nos ponen en contacto con otros profesionales a los que no conocemos pero que deberíamos conocer y compartir ideas y conocimientos con ellos, pero de ahí a que sea una herramienta de aprendizaje, tengo mis dudas. Además, ¿es lícito que yo como empleado comparta cualquier cosa? ¿Estarán de acuerdo los dirigentes de la organización? Supongo que es aquí donde la figura de un gestor de contenidos o un community manager “interno” tiene todo el sentido del mundo.

Una LMS, pongamos por ejemplo la última versión de Moodle, te permite, en cierta manera, exactamente lo mismo. Quizá con un diseño menos atractivo, quizá con un punto tecnológico menos marketiniano, quizá con unas limitaciones técnicas (seguramente debido a que se pensaron para compartir y controlar el aprendizaje mediante el estándar SCORM).

Supongo, que la diferencia está en dirimir si conocimiento y aprendizaje es lo mismo, que yo creo que no.

Mi modesta opinión, es que no deberíamos dejar de pensar en el pescador. En un entorno de aprendizaje, hay dos pescadores, uno que lanza la red (léase departamento de Formación o desarrollo, que canaliza  las peticiones formativas de la organización) y otro que la recoge (léase el alumno que participa en la acción formativa y aprende y comparte el conocimiento siguiendo un programa formativo pensado por los expertos de su organización y en colaboración con los expertos internos y el diseñador del curso).

Evidentemente, yo seguiré siendo usuario hiperactivo en esas redes, seguiré compartiendo mis trabajos, seguiré retuiteando las ideas de aquellos que sigo, seguiré recogiendo conocimiento, pero también seguiré pensando que confundir aprendizaje con conocimiento provocará que las redes se conviertan en redes de arrastre y destrocen el fondo del mar.

Así, que de momento, seguiré intentando hacer buenos productos de aprendizaje on-line sin dejar de pensar en que sería interesante buscar la forma para que las redes sociales y el conocimiento que en ellas se vierte pueda resultar un buen Know-how para un entorno de aprendizaje.

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